miércoles, 27 de noviembre de 2013

Un milagro para Leah

 
                         


     Hoy siento que algo va a suceder y que hará que mi vida cambie. Estoy inquieta, agitada y no hago otra cosa más que suspirar por las esquinas. Es un sentimiento nuevo y extraño a la vez pues nunca me he visto así antes...sea lo que fuere lo aceptaré porque no puedo luchar contra mi propio destino.
  Procuraré no quejarme pues tengo todo cuanto una mujer de mi edad puede desear. Mi trabajo me permite viajar por todo el mundo pues soy modelo. Ciudades como Milán, Nueva York, París…se han convertido en mi segunda morada después de Los Ángeles donde actualmente resido. He desfilado para las mejores diseñadores y he posado para reputados fotógrafos. He acaparado las más importantes portadas de moda como Vanity Fair, Vogue, Elle...etc. En cuanto a mi vida sentimental siempre estuvo ligada al mundo de cine. Me casé a los veinte con un conocido productor de Hollywood ocho años mayor que yo. Nos fugamos a  Las Vegas y, allí me convertí en la señora de James Palmer pero lo curioso es que no tardamos ni cuarenta y ocho horas en pedir el divorcio alegando incompatibilidad de caracteres cuando en realidad no era así. Siempre nos hemos llevado genial. Ahora mi ex está felizmente casado con Petunia Márquez su asistente de toda la vida, ambos esperan un hijo para la primavera del año que viene y del que seré la madrina…

   Poco después de mi divorcio tuve un sonado romance con un reconocido actor con el que rompí al pillarlo in fraganti en la cama con otra. El muy sin vergüenza tuvo el descaro de decirme que no era lo que yo imaginaba…la ruptura evidentemente me causó una honda conmoción pues recibí ayuda profesional y tanto que no dudé en demandar a mi ex y le gané. Le saqué una generosa indemnización que fueron a parar a la Asociación Americana de Ayuda a  Enfermos con Daños Cerebrales.

   Desde entonces he tratado de concentrarme en mi trabajo y en cuidar que a mi hermosa Leah no le falte nada pues mi hermana pequeña yace en coma desde hace más de cinco años. Una negligencia médica motivó que no le llegara suficiente oxígeno al cerebro durante la intervencion quirúrgica. El doctor Thomas Gray, mi prometido, estableció por medio de un exhaustivo estudio que Leah tiene dañado más del 60% de su cerebro, es decir, cuando mi pequeña despierte apenas tendrá lenguaje verbal ni movilidad en manos y piernas. De hecho Thomas ya se ha puesto en contacto con algunos de sus colegas fisioterapeutas y logopedas para cuando ocurra el milagro. Algo en lo que Tom no cree…

   Entretanto yo no pierdo la esperanza de que Leah se despierte de su mágico letargo….

  Cuando nuestros padres murieron en aquel aparatoso accidente de tráfico, sentí que la vida de mi hermana y mía jamás se verían dañadas pero me equivoqué estrepitosamente. Ahora siento que no he hecho lo suficiente por los míos pues dediqué parte de mi tiempo a la fama y al glamour y me olvidé, de lo más importante: La familia… cuando miro a Leah, postrada en la cama conectada a un respirador artificial mientras Gena, la enfermera que la cuida, le lee en voz alta cualquier escrito, siento que mi idílico mundo se va resquebrajando paulatinamente. Sé que no tengo derecho de llorar ni mucho menos exigirle a la vida más de lo que me ha dado ya que a mis veintisiete años, he recorrido mundo, he cosechado triunfos, he conocido a personajes importantes, he contribuido a causas sociales y he ido aprendido de mis errores pero no tengo la capacidad de hacer que mi hermana despierte y me hable. Algo que ansío con todas las fuerzas de mi ser. Tom dice que es cuestión de tiempo  pero…¿cuánto? Pueden ser años, meses, semanas o cuestión de días, segundos o minutos me explicó el hombre que me ha devuelto la sonrisa después de tantos años desconfiando del sexo contrario…

   Nada me haría feliz que ver los preciosos ojos azules de mi Leah. No pido más por eso le rezo a Dios todos los días al igual que mi amiga y mi representante, Ángela Prior cuyo esposo Robert Prior, trabaja en el mismo hospital que Tom, en el Cedars-Sinaí Medical Center de Los Ángeles. Fue el quien nos presentó.

  Y aquí estoy, hoy, en medio de una larga sesión de fotos para la campaña de ropa de baño de una conocida firma. Sigo con la misma sensación con la que me desperté en la mañana. Ángela me ha dicho que pueden ser cosas de los nervios…no tengo ni idea pero no voy a obsesionarme o acabaré volviéndome loca me digo mientras Raúl Ortiz, mi maquillador me retoca los pómulos y los labios. Marco Cicarelli, el fotógrafo oficial de la campaña, me indica que me tumbe sobre la hamaca. Tengo a un puñado de asesores ayudándome a sentarme sutilmente en ella pues  llevo un par de tacones de vértigo y luzco un delicado peinado elaborado  por mi excéntrico peluquero, Lionel Kapri.

-Tengo sed…-digo en voz alta…

  Mi Manuela aparece con una limonada fresca y me introduce suavemente la pajita entre los labios recién pintados de rojo pasión. Sorbo  como una condenada hasta saciarme.

-Gracias…-le digo en castellano porque mi madre, María Elena García era mejicana. Conoció a mi padre, a través, de unos amigos en común. Lo suyo fue amor a primera vista… 

-De nada, señorita Ward…

  Manuela es venezolana, está casada y tiene dos hijas que van a la universidad. Lleva años trabajando para Marco. Es un sol… 

-¿Podemos seguir?....-Brama el pesado de su jefe.

   Le hago burla. Abre los ojos con fingido enfado. Río muy a mi pesar pues son cerca de las cuatro de la tarde y estoy deseando acabar lo antes posible para llegar a casa. Tom tiene previsto coger el vuelo de las cinco menos cuarto proveniente desde Denver…

   Un par de fotos aquí, otra pose allí, otro cambio de bañador, más fotos con otras compañeras de profesión y…¡listo!  Aplaudimos por el trabajo en equipo. Marco me muestra el resultado. Me encanta. Es uno de los pocos fotógrafos que sabe captarla esencia de las modelos. Trabajar con él siempre es un placer y así se lo hago saber. Me da un beso en la mejilla y me ordena que me largue pues le encanta ir de tipo duro pero en el fondo es un blando. Quedamos en vernos dentro de dos días...

   Me recoge el coche de producción para llevarme a mi casa. Voy con el pelo escaldado, maquillada como una muñeca de porcelana. Mi IPhone 5 está sonando. Es Ángela…

-¿Cómo vas?

-Camino de casa, ansiosa por deshacerme de tanto potingue…-ríe-. Y… ¿tú’?

-Me acabo de ausentar de la rueda de prensa de Stephen Marlowe, el escritor…

-Ah…aun no he leído nada de él…

-Hazlo, es muy bueno…créeme.

-Vale…

-Hoy llega tu chico desde Denver…¿no?

-Sí…-sonrío ansiosa por abrazarlo y comérmelo a besos…

-Genial...ahora he de dejarte, mi asistente me está haciendo señas, cuídate…

-Lo mismo te digo, adiós…

  Suspiro mientras guardo el móvil en el bolso de la firma Gucci…le digo al chófer que coja un atajo para que llegue a tiempo al 1012 de Park Lane…

-Sí, señora…            

 ¡Cómo me gustaría convertirme en la señora Gray! Me digo suspirando pues fui una completa necia al declinar la proposición matrimonial que Tom me hizo en su día. Ojalá no tarde en volver a declararse otra vez y entonces le diré que sí pues quiero envejecer a su lado. Él  es el hombre de mi vida, sin duda…

  El teléfono vuelve a sonar y es quien me saca de mis propias ensoñaciones. Lo cojo de inmediato. Es Gena…frunzo el ceño.

-Hola, Gena…-la estoy oyendo llorar…¡ay, Dios!-. Gena…¿qué pasa?...

-¡Oh, señorita Ward!…- dice entre hipidos…

-¡Gena me estás asustando!...-exclamo nerviosa mientras le digo al chófer que pise el acelerador.

-Es la joven Leah…-cuando oigo esto mis ojos se inundan por las lágrimas pensado lo peor. Me he quedado sin habla-....ha despertado…tiene que venir lo antes posible a casa…-me dice. Siento una gran sacudida en el corazón y es cuando rompo a llorar como una loca.
   El chófer me pregunta que si estoy bien, le respondo que sí…

-Voy llegando, Gena…- le digo con el corazón a mil por hora.

  Cuelgo.
 
 Estoy en shock pues aun no puedo dar crédito a la maravillosa noticia…respiro hondo asimilando la nueva situación y siento que me muero de la alegría, sonrío entre lágrimas y le doy gracias al Cielo por este maravilloso milagro para Leah no sin antes enviarle un mensaje a Tom...






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